CARTA DEL 2 DE ENERO DEL 2023
- danielapegu
- 4 ene 2023
- 3 Min. de lectura
HOY QUIERO HABLAR(TE) DE ALGO NO MUY COMÚN EN MI MENTE INQUIETA. HABLARÉ DEL PASADO. DEL HUBIERA. DE LAS BATALLAS PÉRDIDAS.
Hablaré de las veces que lo intentamos pero no luchamos (hay una gran diferencia entre el intentar y el luchar). En primer lugar el intentar es tener consciente de que hay un factor de perdida, pero en el luchar no existe ese pensamiento, es que en el luchar lo dejas todo en la cancha, existe: sudor, sangre, gritos y pasión.
Lo nuestro se tornó en un conjunto de intentos fallidos, uno tras otro, agotándonos, dejándonos secos, con más sed, nos bebíamos el agua del intento demasiado rápido, llenábamos nuestro intento de gasolina ficticia que duraba apenas los primeros km de una excursión maratónica, que lo último que tenía era un camino pavimentado, siempre estuvo lleno de piedras, distracciones y atracciones baratas, donde lucían como un camino más corto y noble a nuestro destino pero que realidad, no existían salidas fáciles ni veredas que acortaran el camino ( es el camino más hermoso y tortuoso que he recorrido) más bien eran desviaciones que en lugar de acercarnos al verdadero trayecto solo nos alejaban y nos dejaban tocando otro timbre, otras puertas, otros mensajes, otros labios y justo ahí es cuando terminaba nuestro intento número infinito, que nos ridiculizaba y nos hacía creer que nunca lo lograríamos pero siempre, contra todo pronóstico, lo intentábamos una vez más.
Y regresábamos al ciclo sin fin del intentar, repetíamos los mismos patrones solo cambiaba el final, el factor era el mismo, pero no el personaje, es decir, a veces yo me desviaba y tomaba el siguiente retorno a otros brazos o a veces eras tú quien sorteaba con alguien más tus besos.
Pienso y me dejo ir con los hubieras sin juzgarme. Reflexiono, que si tan sólo hubiéramos dado una buena lucha en lugar de todos esos infinitos intentos, nuestra historia se hubiera tornado en ese trofeo que nos hiciera sentir ganadores, nos hubiera llenado de una cicatriz, que sí, grande, pero hermosa, nos hubiera quitado la sed, esa gran lucha nos hubiera dejado satisfechos, hubiéramos edificado sobre la dignidad nuestra casa, hubiéramos invitado a nuestros amigos a las cenas que yo hubiera preparado, seguro algo de pasta, salmón y vino, hubiéramos desvelado a los vecinos con la química saliendo de nuestra habitación, esa habitación repleta de fotografías de todos esos viajes que hubiéramos hecho, los hijos que hubiéramos tenido, los libros que te hubiera regalado y nunca hubieras leído, la música que hubiéramos escuchado,( si en algo éramos incompatibles era en el tema musical, bueno en realidad éramos muy diferentes en muchas cosas, seguro nuestra compatibilidad se basa en nuestras (muchas) diferencias), si tan solo hubiéramos sido conscientes de que lo que teníamos era de una vez en la vida. Existen ahora tantos retazos de mis hubieras que no logro pensar en una razón lógica del porque nos empeñamos en no luchar sino en intentar, intentar intentar, intentar. Entrando en un loop de fracasos eternos, debería de sacar algún aprendizaje que valiera la pena, que dotara de sentido a todo esto que siento, pero en realidad no, tan solo me quedo con un sabor agridulce en la boca, me siento una conformista del amor ¿Por qué si teníamos eso que la gente (tu y yo) tanto desea? ese amor completo, loco y cuerdo, ese todo repleto de hermosos momentos que me daban la nitidez del día, eso que uno no compra en las farmacias, ¿Por qué nos ganó la cobardía? O ¿Acaso es así como debería de ser nuestra historia? Nunca he sido buena con el pasado, he leído y he trabajado tanto en estar en el momento presente y ver directo al sol sin gafas que me sorprende que contigo nunca he sido así, SIEMPRE existen hubieras para ti, siempre me hubiera gustado actuar distinto, es decir, siempre actué tan carente de coherencia, porque siempre que quise gritar que te quedarás, que lucháramos, siempre jugaba a los antónimos, siempre decía lo contrario a lo que mi corazón quería, y sí, ambos sabemos que soy lo demasiado orgullosa para pedirte algo, para pedirte que fuéramos eternos.
Ahora no queda más que escribir este desahogo del maldito hubiera que por momentos como hoy lacera mi claridad, te prometo que la próxima vez que brinde, cantaré a Jorge Drexler, y citaré “BRINDO POR LAS VECES QUE PERDIMOS, LAS MISMAS BATALLAS”. Mi amor de intentos fallidos siempre te desearé que vivas tu vida con el potencial que solo yo veía, nunca estaré a tu lado ya.
CON AMOR, DANIELA.
PARA TI, QUE NO NECESITO NI DECIR TU NOMBRE, ESTÁ PLASMADO COMO UN ANAGRAMA POR TODA MI CARTA.
Y HOY, TE ESCRIBÍ A TI, NUNCA LO HAGO, HOY SÍ.

Comentarios